¿Tiene Alemania la culpa de los problemas de España y Grecia?

¿Quién manda en la UE? ¿Merkel, Sarkozy, o los bancos?

En países como España y Grecia, frecuentemente se escucha lo siguiente en cuanto a la así llamada “crisis financiera” y los problemas que conlleva para los ciudadanos: se dice que la economía alemana se beneficia en sobremanera del Euro, mientras que los países del sur de Europa tienen que sufrir consecuencias negativas. El argumento principal al respecto es que Alemania, al contrario de los otros países, exporta más gracias al Euro y a la UE. Por consiguiente, se le da a Alemania la culpa de los problemas económicos de los países del sur. Hasta se dice que Alemania forzó a los otros países a introducir el Euro. Se considerada que Alemania actua con pura maldad al oponer resistencia a planes como la introducción de los “Euro bonds”. También observamos que se tilda a los alemanes de “euronazis” o de “nazis financieros”. Para ilustrar esto, se remite a Ángela Merkel, supuestamente la mujer fuerte en Europa, que se inmiscuye en la política de los otros países, exigiéndoles medidas de austeridad.

Se puede constatar un nuevo auge de la propaganda anti-alemana

 

Un arma que nunca falla: asociar a los alemanes con Adolfo Hitler

Una primera reacción por parte del autor de este texto: a nosotros, los alemanes, nos duele escuchar esto. Nadie entre los ciudadanos comunes tiene el deseo de hacer daño a otras naciones o de explotarlas. Desde siempre, tenemos mucha simpatía especialmente por España y Grecia. Sobre todo, nosotros mismos sufrimos mucho por el Euro, la UE, la “crisis financiera” y los crímenes que pretenden justificarse con ella. Al igual que España y Grecia, todos los productos en Alemania se han vuelto más caros con el Euro, muchos precios han doblado y más. Al igual que los otros países, Alemania carga una deuda astronómica; la única diferencia es que todavía se conceden créditos a Alemania. Como en los otros países, las deudas oprimen a los ciudadanos, cuyo futuro se destruye y quienes tendrán que sufrir mucha estrechez cuando ya no se den créditos a Alemania. Como todos los demás europeos, somos víctimas de la dictadura europea. Además, ya podemos presentir que otra vez quieren presentarnos como la cabeza de turco. Esta es una experiencia que tuvimos que hacer de manera muy dolorosa y abominable en el contexto de las dos guerras mundiales.

Ahora bien: ¿Es correcta la imagen de los malos alemanes que sacan provecho del Euro en detrimento de otros países? ¿Realmente es Alemania quien tiene el poder en la UE? Y sobre todo: ¿Por qué se cuentan estas historias y a quién sirven? No se puede reprochar a nadie que crea en estos cuentos, ya que son repetidos constantemente por los políticos y periodistas en todos los países; la misma cancillera alemana participa en esto. Se pretende que Alemania exporta más y más fácilmente gracias al Euro y la EU. ¿Es esto cierto? Mientras que su calidad es mejor que la de productos semejantes de otros países, siempre habrá demanda por los productos alemanes codiciados como los coches de Mercedes Benz y BMW. Si alguien está dispuesto a comprarse un coche de lujo, no es decisivo si cuesta 500 Euros más o menos. Productos alemanes como estos coches siempre se han vendido bien. Alemania ya era “campeón mundial de exportación” antes de la introducción del Euro. Actualmente, sin embargo, China exporta más que Alemania, y esto a pesar del Euro. China vende sus productos sin problemas en el mundo entero, a pesar de los cambios de moneda necesarios y a pesar de obstáculos como los impuestos de importación. Ya antes de la introducción del Euro, la mayor parte de las naranjas que se vendían en los supermercados alemanes venían de España, y las uvas y fresas de Grecia. No es diferente hoy en día. Por consiguiente, no es necesario tener una moneda común, basta con una zona de libre comercio.

Ahora, supongamos que algunas empresas realmente sacan provecho del Euro; ¿es que, acaso, el Euro es bueno para los alemanes? Como ya se ha mencionado, el Euro causa sobre todo desventajas a los alemanes: la vida cuesta mucho más que antes, pero los sueldos no han subido. Muchas empresas con larga tradición pertenecen a extranjeros, cada vez más productos se fabrican en el extranjero, y cada vez más alemanes están sin empleo. Según Franz-Ulrich Willeke (Deutschland, Zahlmeister der EU – Alemania, pagador de la UE. Olzog Verlag, München 2011, 158 Seiten, 19,90 Euro), Alemania ha pagado 324 mil millones de Euros a la UE (¡lo que constituye el 45,1 % del presupuesto completo!), pero solamente ha recibido 178 mil millones de Euros ella misma (y aquí no se toman en cuenta las “medidas de rescate”). Quiere decir: Alemania ha regalado 146 mil millones de Euros a otros países. ¿Por qué? Es dinero que se necesita en Alemania: las calles alemanas tienen baches, en las escuelas alemanas se desmorona el enyesado, las piscinas públicas, las bibliotecas y los teatros se cierran por la falta de fondos y las rentas de los jubilados valen cada vez menos porque se las come la inflación; pero, sobre todo, Alemania ya tiene muchísimas deudas; en el momento (24 de noviembre de 2011) montan a 217 282 103 154 €. Los beneficiarios mayores de las sumas que Alemania paga a la UE han sido especialmente países como España y Grecia, donde con las subvenciones de la UE se ha pagado la renovación o la nueva construcción de carreteras, autopistas, caminos de ferrocarriles, puertos, estaciones de tren, aeropuertos, edificios públicos, etc.

Por la superficie, los países del sur parecen ser los beneficiarios de la UE. Sin embargo, como nos muestra la “crisis”, la UE y el Euro son un desastre para todos. ¿Qué está pasando actualmente? y ¿cómo han caído en la trampa de las deudas los países del sur?

España, Grecia y otras naciones tenían una economía relativamente débil ya antes de la Segunda Guerra Mundial. Exportaban poco, y tenían que endeudarse para importar. La mejor estrategia para no sufrir demasiado por las deudas era la inflación, es decir, la devaluación de la moneda. Debido a las deudas, la inflación y su debilidad económica, estos países siempre tenían que pagar altos intereses para obtener créditos, lo que los protegía de endeudarse demasiado. Esta situación cambió abruptamente con el Euro: por el peso del gigante económico Alemania, que desde décadas tenía una moneda dura y gozaba de condiciones de crédito favorables, bajaron los intereses para todos los países de la zona Euro. En el marco de un auge engañoso (las subvenciones estimularon la economía que parecía crecer; sin embargo, detrás de esta ilusión de crecimiento no había sustancia propia), los países del sur se endeudaron sin inhibiciones y vivieron por encima de sus posibilidades. Como era de esperarse, llegó el momento en el cual ya no podían pagar sus deudas. A partir de este punto, los países fuertes, especialmente Alemania, tenían que ayudarles y dar garantías. Nacieron las “medidas de rescate”. Esta palabra es engañadora: no se va a rescatar nada porque las deudas son tan altas que ya no se pueden pagar. La ayuda de Alemania solamente hace posible que los países en crisis obtengan más créditos durante cierto tiempo y que los bancos reciban sus cuotas durante algún tiempo más. Este detalle muestra que los bancos son los beneficiarios verdaderos de la UE y del Euro; los alemanes no lo son de ninguna manera. Como Alemania misma se ha endeudado demasiado, solamente es una cuestión de tiempo hasta que también Alemania tenga que enfrentarse a la quiebra. A la oligarquía de capitalistas y burócratas, esta catástrofe dará oportunidad para fortalecer más el carácter de dictadura de la UE; la vida de todos los europeos será todavía más reglamentada y controlada. Ahora también se puede entender por qué la imagen de Ángela Merkel como mujer fuerte de Europa es una apariencia falsa: por razones que se explicarán a continuación, la cancillera alemana tiene que participar en un juego que destruirá el futuro de la nación alemana de manera inminente. Su única excusa delante de su pueblo es pretender que países como España y Grecia puedan salir de su situación mediante medidas de austeridad. Ella intenta simular fuerza y autoridad mediante reivindicaciones permanentes; para los otros jefes de estado, esto es algo muy útil porque indirectamente les quita responsabilidad delante de sus pueblos.

Frente a las estructuras que están detrás de la UE, Ángela Merkel tiene un margen de acción muy limitado

¿Pero por qué existen la UE y el Euro si no convienen al miembro más grande, es decir, de más peso demográfico y económico? Para dar una idea general ya, se puede decir que Alemania sí tiene peso económico pero que no tiene peso político desde que perdió la Segunda Guerra Mundial y desde que fue ocupada y sometida a un sistema de control que
sigue funcionando hasta hoy en día.

Para entender el asunto a fondo, hay que retroceder en la historia hasta el siglo XIX. Se trata de un tema complejo que tal vez sea difícil de entender para personas sin un mínimo de conocimientos previos, sobre todo porque los sistemas de educación y los medios de comunicación en el mundo occidental enseñan algo diferente. Tomando en cuenta, sin embargo, que los ganadores escriben la historia y que Alemania perdió dos guerras mundiales, en el caso de la segunda a tal grado que la derrota fue total, no debería sorprender que la versión propagandística de la parte victoriosa no se interesa por los hechos sino que su meta es justificar o ocultar las acciones y los crímenes de los aliados.

Del siglo XVII hasta la segunda mitad del siglo XIX, lo que hoy en día se llama Alemania fue una aglomeración de cientos de estados, por su mayoría pequeños y hasta minúsculos, que no tenían casi nada de peso en el mundo. Como la población de habla alemana era el grupo étnico-cultural más numeroso en Europa, esta situación era una bendición para los poderes hegemónicos. Alemania era un gigante dormido. Con la unificación de la mayoría de estos estados en el Imperio Alemán en 1871 (con la exclusión de Austria y, por supuesto, de Suiza), Inglaterra y Francia tuvieron que enfrentarse repentinamente a un nuevo competidor. Sin embargo, Alemania nunca fue una amenaza militar para sus vecinos, ya que el Imperio, como dijo el primer canciller, Bismarck, estaba “saturado”. Siendo ubicado en una posición geográfica desfavorable con grandes poderes (Inglaterra, Francia, Rusia) al este y al oeste, Bismarck y todos sus sucesores sabían que la existencia del Imperio dependía de evitar guerras por cualquier precio, y esto es los que Alemania hizo hasta 1914 (al contrario de sus enemigos que fueron involucrados en varias guerras de agresión como, p. ej., Inglaterra en Sudáfrica, el Medio Oriente y la India). Económicamente, sin embargo, la nueva nación dejó atrás a sus vecinos en muchas áreas. Un buen ejemplo es la producción de índigo: en este ámbito, Inglaterra, que producía el color azul en su colonia india, fue el líder mundial durante muchos años. Después de que se desarrollara un procedimiento químico en Alemania, el monopolio inglés se rompió. Fue parecido en muchos ámbitos, y otras naciones (especialmente Francia y Rusia, después también EEUU) tampoco estaban contentas con los éxitos científicos y económicos del Imperio Alemán. Ya en 1897, Inglaterra, Francia y EEUU se pusieron de acuerdo secretamente para liberarse de los concurrentes España y Alemania (una de las primeras fuentes sobre este acuerdo es el libro “The Problem of Japan” que fue escrito por un diplomático asiático y publicado anónimamente en 1918). La guerra contra España ya pudo realizarse el año después, en 1898: EEUU entró con la USS Maine sin permiso en el puerto de La Habana. El barco explotó, de lo cual se acusó a España. Solamente en 1914 llegaron a provocar una guerra contra el Imperio Alemán mediante el sistema de alianzas que se había formado. Entre los muchos hechos que hoy en día se omiten podrían nombrarse cosas como que el Emperador alemán y el jefe del ejercito estaban de vacaciones al estallar la guerra, mientras que el ejercito ruso ya se había movilizado meses antes; Inglaterra ya había establecido almacenes con indumentaria y mapas de guerra en Francia y en Bélgica (¡supuestamente un país neutral!) años antes, etc. ¡Alemania y Austria se vieron enfrentadas a 28 naciones enemigas! Aunque los ganadores de la guerra acusaron al Emperador alemán (quien tenía una función puramente representativa, como hoy en día el Rey Juan Carlos en España) de planes de conquistar el mundo y de ser el responsable principal de la guerra, los hechos muestran claramente que ni Alemania ni Austria tenían interés en empezar una guerra que solamente podían perder.

El emperador Guillermo II tenía una función meramente representativa. No obstante, los aleados querían juzgarlo como responsable principal de la Guerra Mundial.

A pesar de que sus enemigos pensaban que iban a derrotar a los dos Imperios de manera fatal y de ocuparlos, especialmente Alemania se defendió mejor de lo que se había creído ser posible. Al final, Alemania tuvo que aceptar las condiciones humillantes y opresoras de Versalles, pero seguía existiendo como nación. La dictadura de los nazis se pudo establecer sobre todo porque Hitler ofrecía soluciones prometedoras después de una serie de gobiernos democráticos fracasados. De hecho, el dictador logró liberar al país paso a paso de la miseria económica. Al mismo tiempo, se podía presentir que iba a llegar a una segunda guerra, decisiva. (Muchos detalles indican que los enemigos de Alemania dejaron mano libre a Hitler al inicio para presentarlo después como la encarnación del mal absoluto y para poder justificar una guerra aniquiladora contra Alemania.) Inglaterra, Francia, Rusia y EEUU hicieron todo para dejar estallar la guerra (lo que, por supuesto, se niega hoy en día, intentando ocultar los hechos y desprestigiar a aquellos que los mencionan). Esta vez, el factor desencadenante fue el conflicto entre Alemania y Polonia. Esta última nación había sido fundada nuevamente después de la Primera Guerra Mundial y había obtenido vastos territorios que antes habían pertenecido a Alemania. La minoría alemana en estos territorios se discriminaba brutalmente, y Polonia intentaba arrebatar más territorio a Alemania, amenazando con guerras permanentemente. Polonia podía contar con el respaldo de Inglaterra que había dado la promesa de protegerla en el caso de una guerra. Después de provocaciones y crímenes (entre otras cosas el asesinato masivo de miembros de la minoría alemana) que ninguna nación libre aceptaría, Alemania declaró la guerra a Polonia (lo que hoy en día, omitiendo los hechos decisivos, se presenta como un ataque improvisto y repentino). En consecuencia, Inglaterra y Francia declararon la guerra a Alemania. Las aproximadamente 40 ofertas de paz por la parte de Hitler desde el inicio de la guerra se rechazaron todas, un hecho que, por supuesto, también se suele omitir hoy en día. Finalmente, Alemania sufrió una derrota aplastante. También los nazis sabían que la posibilidad de ganar esta guerra prácticamente no existía, pero el pueblo alemán luchó desesperadamente porque sabía que el enemigo no iba a tener piedad. Todas las ciudades alemanas con más de 60 000 habitantes se destruyeron, millones de alemanes fueron asesinados, violados, expropiados y expulsados, y el país fue ocupado. Todo esto hoy en día se presenta como la “liberación” de los alemanes de la dictadura nazi.

Los aleados „liberaron“ a los alemanes, matando a millones y destruyendo sus ciudades. Aquí: Würzburg después del ataque aereo.

Los aliados se arrebataron todo lo que quedaba, especialmente la tecnología de punta y las patentes. Acusaron a los alemanes de crímenes horrorosos, bien entendido, prohibiéndoles defenderse contra la acusaciones, y sea con pruebas de los hechos. (También hoy en día, es prohibido discutir libremente el “holocausto” y de investigarlo científicamente; miles de personas están en la cárcel por crímenes de opinión, y esto no solamente en Alemania.) Los aliados cerraron todos los periódicos, las emisoras de radio, las editoriales y las universidades. Sacaron más de 30 000 títulos de las librerías. Nuevas licencias para los medios solamente se concedieron a “candidatos adecuados”. Desde entonces, se les sigue forzando a los alemanes mediante un programa de “re-educación” a aceptar la responsabilidad por las dos guerras mundiales y los crímenes que supuestamente cometieron. Quien se somete a la labor de estudiar todas las fuentes y de cuestionar con actitud crítica la versión que presentan los libros escolares y los medios de comunicación puede encontrar pruebas de todo lo antes escrito. Personas ilustradas en todos los países del mundo saben del engaño, pero son una minoría, y se trata de una verdad prohibida que la gran mayoría de la gente, que recibe todas sus informaciones de fuentes controladas (escuela, televisión, etc.), ni puede imaginarse.

Al final de la guerra, en 1945, Alemania estaba en ruinas. Los ganadores tardaron cuatro años, hasta 1949, para dar una nueva organización administrativa a los territorios ocupados. En la parte del oeste se fundó la República Federal Alemana (RFA), en la parte media (hoy dicha “del este”) se fundó la República Democrática Alemana (RDA), y los teritorios del este fueron anexados por Polonia, Checoslovaquia y la Unión Soviética. Después de que la Unión Soviética se convirtiera de aliado a enemigo, EEUU cambió sus planes para su parte de Alemania y Europa. En 1947, se inició el plan Marshall (según el ministro del exterior George C. Marshall), que, hoy en día, se presenta como un gran favor por parte de EEUU. En realidad no fue así: mientras que el dinero que recibieron Francia y otros países fue un regalo, Alemania recibió menos que ellos y además lo recibió en forma de un “crédito” que tuvo que devolver. Este crédito correspondía apróximadamente a un cuarto de los gastos anuales de la ocupación enemiga que tenía que pagar. Todavía hoy en día los ciudadanos alemanes pagan con sus impuestos las bases estadounidenses e inglesas con alrededor de 100 000 soldados extranjeros que quedan en Alemania. (El relato de este hecho ha causado incredulidad a algunos extranjeros. El autor de este artículo pudo entrar a la base estadounidense de Mannheim-Käfertal en compañía de un conocido estadounidense.) El plan Marshall es la base de la UE, ya que, para recibir el dinero, los países europeos tuvieron que aceptar un plan de desarrollo económico común. En 1951 se creó la “Unión Montanera”, una institución que permitía a Francia controlar la industria minera y de acero alemanas; aquí se trata de otro núcleo de la UE. Con esto, existían medios para seguir controlando la RFA, a pesar de que oficialmente obtuviera su soberanía en 1955. Cuando se podía prever que la Unión Soviética y con ella su satélite, la RDA, iban a descomponerse, lo que favorecía la unión de este último estado con la RFA, Francia exigió que Alemania aceptara una unión monetaria. Hasta el día de hoy, los franceses controlan el Euro mediante el Banco Central Europeo cuyas posiciones claves están en su poder. Se sabía de antemano que esta unión iba a ser en detrimento de Alemania: ¿Qué ventaja le daría a un país con una economía fuerte y una moneda dura unirse con países que tienen economías débiles e inflación? Ninguna, por supuesto. Por consiguiente, Inglaterra, Noruega y Suiza no han introducido el Euro, que solamente les causaría desventajas.

La realidad detrás de la propaganda ya ha sido revelada varias veces por políticos de élite en Alemania: el comisario de la UE Günter Verheugen dijo en una entrevista televisiva que la UE y el Euro solamente existen “para que Alemania no se convierta en amenaza para el resto del mundo”. ¡El actual ministro de finanzas, Wolfgang Schäuble, admitió en noviembre de 2011 en una cumbre bancaria que Alemania no ha recuperado su soberanía desde 1945 y que la UE se convertirá en una unión política y financiera en los próximos meses! Ángela Merkel y la mayoría de los políticos, sin embargo, siguen mintiendo a los alemanes, afirmando que el Euro garantiza el bienestar de nuestra nación. Muchas veces se dice que la paz en Europa depende del Euro. Quien dispone de las informaciones aquí presentadas sabe qué significa esto.

Para concluir: El asunto es todavía más complejo. Las guerras nunca han traído beneficio a los pueblos involucrados. Las dos guerras mundiales tampoco se produjeron porque los franceses, ingleses y rusos odiaban a los alemanes y al revés. Hubo quien sacó provecho de estas guerras, y hay quien saca provecho de la “crisis” y de la política criminal que se justifica con ella. En los dos casos, las investigaciones al respecto nos llevan a los bancos, a Wall Street y al imperio de los Rothschild. (Un estudio de la Universidad de Zúrich en Suiza indica que solamente 147 grupos empresariales están detrás de las 40 000 empresas multinacionales más grandes. Entre estos grupos se encuentran Goldman Sachs, AXA y Deutsche Bank. Si se combina el nombre de estas empresas con el nombre de Rothschild, google revela que todos estos grupos económicos están asociados al imperio de los Rothschild.) Instigar a los pueblos, a las naciones y a las religiones al odio contra los demás es parte de este juego sucio. Sin embargo, los alemanes, españoles, griegos y todas las demás naciones en realidad no tienen motivo para odiarse.

¡Por favor distribuya esta información al mayor número de personas posible para que podamos defendernos contra estas mentiras que ponen en peligro la vida de todos nosotros!

Kommentare sind geschlossen.

%d Bloggern gefällt das: